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¿Porque hago todo al último? Los problemas de la procrastinación.


Saludos lideres disruptores, cuantas veces te ha pasado que tienes cosas importantes que hacer pero dices "luego lo hago" y pasa tiempo y ese luego nunca llega, o llega cuando ya es demasiado tarde. No se, hacer un trabajo, entregar un reporte, cambiar una chapa de tu casa, lavar el carro, hacer las compras, aplica para cualquier actividad. Lo peor es que cuando nos pasa y se nos viene el tiempo encima, normalmente le echamos la culpa precisamente a la falta de tiempo, pero ¿te has preguntado si en verdad es la falta de tiempo o a que le estamos asignando nuestro tiempo?.


Pues bueno en este artículo quiero platicarles de una conducta, que seguramente todo mundo conocemos y es la procastinación.

Procrastinar significa:

"Es la acción o el hábito de postergar actividades o situaciones que deben atenderse, sustituyéndolas por otras situaciones más irrelevantes o agradables".

Un artículo publicado en 2019 por el New York Times, indica que la procrastinación poco tiene que ver con holgazanería o irresponsabilidad, tiene que ver con el manejo de emociones, donde la persona va atrasando una actividad que le abruma, inquieta, le es difícil o le estresa; y su manera de evadirla es sustituyéndola con otra actividad que le genere mayor placer o bien una que le permita postergar aquella que le genera malestar con la ilusión de que sigue trabajando. Por ejemplo, no estoy haciendo el informe porque estoy revisando otra información, correos electrónicos, o cualquier otra cosa. Igual la sustituye con trabajo, pero por aquel que le es menos doloroso.


En este artículo menciona Fuschia Sirois, una profesora de Psicología en la Universidad de Sheffield. “Esta es la razón por la que decimos que la procrastinación es esencialmente irracional.” “No tiene sentido hacer algo que sabes que tendrá consecuencias negativas”. Y agregó: “Las personas se enganchan en este círculo irracional de procrastinación crónica debido a una incapacidad para manejar estados de ánimo negativos en torno a una tarea.


Tampoco tiene que ver con un mal manejo del tiempo, así lo asegura Tim Pychyl, un profesor de Psicología y miembro del Grupo de Investigación sobre Procrastinación en la Universidad Carleton en Ottawa, Canadá. En un estudio de 2013, Pychyl y Sirois descubrieron que la procrastinación puede ser entendida como “la primacía de la reparación del estado de ánimo a corto plazo… por encima del objetivo de las acciones planeadas a un plazo más largo”. Explicado de otra manera, la procrastinación es enfocarse más en “la urgencia inmediata de administrar los estados de ánimo negativos” que en dedicarse a la tarea, dijo Sirois.


El procrastinador entra en un circulo vicioso en donde deja de realizar la tarea estresante por otra, pero la tarea lo seguirá esperando generando más angustia; por lo tanto sigo aplazándola, el problema es que ese pequeño momento de "felicidad" que sentimos cuando aplazamos la tarea es lo que hace que se convierta en un hábito.


Un hábito que tiene consecuencias


Sin importar las veces que aplacemos las cosas y el dejarlas de hacer tienen consecuencias negativas, ya sea en la parte personal o profesional. Personalmente hablando una persona que deja todo para después, termina con afectar sus relaciones amorosas, con amistades o inclusive con familiares, muchas veces por miedo a quedar mal frente a ellos vamos postergando tales actividades que creemos pudieran poner en evidencia nuestras "incapacidades o defectos".


Y que me dices del trabajo, cuantas veces no dejamos para después una tarea que sabemos importante, pero que nos genera ansiedad, estrés y malestar. El problema es que estas actividades no se hacen solas, entonces nos están esperando a que las concluyamos. O bien si alguien más termina haciéndolas, son puntos negativos hacia nuestra persona, hablando profesionalmente.


Un problema de fondo


El psicólogo Hal Hershfield, un profesor de Mercadotecnia en la Facultad Anderson de Administración de la Universidad de California en Los Ángeles comento a la entrevista realizada por el New York Times lo siguiente “Realmente no fuimos diseñados para pensar hacia adelante en el futuro más lejano porque necesitábamos enfocarnos en proveer para nosotros mismos en el aquí y ahora”.


La investigación de Hershfield demostró que, a nivel neuronal, percibimos a nuestros yo del futuro más como extraños que como parte de nosotros mismos. Cuando procrastinamos, hay partes de nuestro cerebro que realmente piensan que las tareas que estamos suspendiendo —y los sentimientos negativos que las acompañan y que nos esperan del otro lado— son problema de alguien más.


A su vez, cuando nos enfrentamos con una tarea que nos hace sentir ansiosos o inseguros, la amígdala —la parte del cerebro que funciona como “detector de amenazas”— percibe esa tarea como una amenaza genuina, en este caso a nuestra autoestima o nuestro bienestar. Incluso si intelectualmente reconocemos que suspender la tarea nos creará más estrés en el futuro, nuestros cerebros están todavía conectados para preocuparnos más por eliminar la amenaza en el presente. Los investigadores llaman a esto “secuestrar la amígdala”.


¿Y entonces?


La solución es encontrar la MEJOR y MAS GRANDE OFERTA, a que me refiero, encontrarle un sustituto al sustituto, ubicarnos o ubicar a la persona en que pasaría si no hago esto, que pasaría o en que posición me dejaría el seguir postergándolo, es encontrar una mejor recompensa que postergar. El problema es que podemos encontrar un numero infinito de actividades que no son más que otra forma de procrastinar. Al final de cuentas necesitamos autocrítica, conciencia y disciplina para romper con este hábito.


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